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Si conoces el camino, conoces la meta, ya que la meta no se encuentra precisamente al final del camino, sino que está a todo lo largo de él: en cada momento y en cada paso, ahí esta la meta. No es que tú alcances la meta cuando llegas al final del camino, en todo instante, te encuentres donde te encuentres, si estás en el camino, estás en la meta.
De ahí que los taoístas no hablen de Dios, no hablen del moksha, del nirvana o de la iluminación. No hablan para nada de eso.
Su mensaje es muy simple: Tienes que encontrar el camino, recorrerlo.
El camino no tiene mapa, no está indicado, no es aquel que podáis encontrar siguiendo a alguien.
El camino no es una autopista, en realidad, es como el pájaro que vuela en el cielo sin dejar huella tras de sí. El pájaro ha volado, y no ha dejado rastro alguno para poder seguirlo. Es un camino invisible, no está trazado, no está a la vista. Tendrás que recorrerlo por tus propios medios, puesto que no te servirán los medios de los demás
Buda recorrió el suyo, Lao Tsé recorrió el suyo, y Jesucristo recorrió el suyo
El cristianismo, el hinduismo, y el mahometismo entre otros, son autopistas, en ellas no tienes necesidad de arriesgar nada, sólo tienes que limitarte a seguir a la multitud.
Con el Tao tienes que ir tú solo, el Tao respeta a lo único, no a la masa; el Tao respeta la libertad, no la conformidad.
– Osho –
Al ver la Estrella de la Madrugada, Buda Shakyamuni se iluminó y exclamó: “En este mismo momento, simultáneamente, yo y todos los seres del Gran Universo realizamos el camino”.
Dos hombres discutían acerca de una bandera ondeando en el viento.
“Es el viento el que en realidad se está moviendo” decía el primero.
“No, es la bandera la que se está moviendo” argumentaba el segundo.
Un maestro Zen, que andaba pasando por allí, oyé el debate y los interrumpió. “Ni la bandera ni la mente se están moviendo” les dijo. “Es la mente la que se mueve.”
Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del sabio.
Poderoso: “me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa, inclusive puedes hacer milagros”.
Sabio: “soy una persona vieja y cansada… ¿cómo crees que yo podría hacer milagros?”.
Poderoso: “pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos….. esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso”.
Sabio: “¿te referías a eso?, tú lo has dicho, esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso… no un viejo como yo; esos milagros los hace Dios, yo sólo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego ,todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo”.
Poderoso: “yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces….. muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios”.
Sabio: “Esta mañana ¿volvió a salir el sol?”.
Continue leyendo Los Verdaderos Milagros
Había una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: “No sabía quién era.”
“Lo que te falta es concentración”, le decía el manzano, “si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?”
- No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y “¿Ves que bellas son?”
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
Continue leyendo El árbol confundido
by Max Freedom Long
If I have hurt someone today
With thought or word or deed,
Or failed another in his need,
I now repent.
If I can take those steps again,
Tomorrow will I make amends
And heal with love those hurts.
I do this pledge.
And if a hurt has struck me deep
And no amends are made,
I ask the light to balance all.
I count the debt as paid.
Parental Spirits whom I love,
And who I know love me,
Reach through the door I open wide.
Make clear my path to Thee.
Somos mortales,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra…
Como una pintura nos iremos borrando.
Como una flor nos hemos de secar sobre la tierra.
Cual ropaje de plumas de quetzal, del zacuán, del azulejo,
iremos pereciendo, iremos a su casa.
Meditar, señores águilas y tigres,
aunque sean de jade,
aunque sean de oro,
también allá irán
al lugar de los descansos.
Tendremos que despertar,
nadie habrá de quedar.
Netzahualcóyotl (1391-1472), el Rey Poeta
Alan Cohen ha creado un sistema de doce pasos para ayudar a las personas a reencontrarse con lo que llaman en inglés bliss. En español puede traducirse como “fortuna” o “bendición”.
Para seguir su fortuna
1) Dígase a usted mismo la verdad: divida una hoja de papel en dos columnas y escriba al lado izquierdo todo lo que le encantaría hacer. Después escriba al lado derecho todo lo que está haciendo sin entusiasmo. Escriba como si nadie fuese a leer lo escrito, y no censure ni juzgue sus respuestas.
2) Comience despacio, pero comience: Llame al agente de viajes, procure algo que encaje en su presupuesto; vaya a ver la película que está postergando ver, compre el libro que deseaba. Sea generoso con usted mismo y verá como estos pequeños pasos le harán sentir más vivo.
Continue leyendo Para seguir la leyenda personal
“El propósito de la meditación es pacificar y calmar la mente. Cuando nuestra mente está serena, dejamos de tener preocupaciones y problemas, y disfrutamos de la verdadera felicidad.”
Venerable Gueshe Kelsang Gyatso
Mi imaginación quedó cautivada por un episodio de las aventuras de Carlos Castaneda, cuando su maestro don Juan lo envía a conocer a una bruja que tiene la capacidad de adoptar la percepción de cualquier criatura. La bruja permite a Castaneda sentirse exactamente como una lombriz de tierra. ¿Qué percibe él? Enorme excitación y poder. En vez de ser la minúscula criatura ciega que la lombriz parece a los ojos humanos, Castaneda se siente como una excavadora que aparta cada grano de tierra como si se tratara de una roca: es imponente y poderoso. En vez de parecerle un trabajo pesado, la excavación es motivo de euforia, la euforia de alguien que puede mover montañas con su cuerpo.
En tu vida hay una corriente de alegría igualmente elemental e inamovible. Una vez, el renombrado maestro espiritual J. Krishnamurti comentó algo que me resultó conmovedor. Las personas no se dan cuenta, dijo, de cuán importante es despertar cada mañana con una canción en el corazón. Cuando leí eso, hice una prueba. Pedí en mi interior escuchar la canción, y durante algunas semanas, sin participación de mi voluntad, percibí una canción; era lo primero que venía a mi mente cuando despertaba.
Pero Krishnamurti solía hablar con metáforas: en realidad, despertar con una canción significa despertar con alegría, una alegría independiente de nuestros buenos o malos momentos. Pedirte esto a ti mismo es lo más fácil y lo más difícil. Pero no lo dejes pasar de largo, no importa cuán compleja sea tu vida. Trata de liberar tu mente y cuando lo logres serás inundado por una corriente de felicidad.
Diario La Nacion Online.
22 de Abril de 2005
Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística.
El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
–Nada dijeron.
–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
–¿Qué te han respondido los muertos?
–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.
El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.
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